Para devolver el Estado al pueblo, no necesitamos más gestión del conflicto ni arreglos cosméticos. Necesitamos un reinicio nacional basado en líneas claras de resolución definitiva. Este es el compás moral y práctico de Zehut: el único camino para garantizar soberanía, propiedad y libertad.
Posturas clave: lo que ofrece Zehut
Cinco líneas de resolución definitiva de las que se deriva toda política:

Seguridad sin excusas. Soberanía sin disculpas.
La próxima masacre no se evitará con otra valla y otro sensor. Se evitará cuando el enemigo entienda que el dueño de casa ha regresado y no tiene intención de huir de su identidad. Zehut exige un cambio de rumbo: resolución en lugar de contención, soberanía en lugar de dependencia y claridad moral en lugar de confusión.
En la práctica
- Definición de la extorsión por protección, la delincuencia nacionalista y la apropiación hostil como terrorismo, y resolución decisiva en consecuencia.
- Gobernabilidad plena en el Néguev, en la Galilea y en las ciudades mixtas.
- Independencia estratégica: la verdadera amistad es entre iguales, no entre quien da "dinero de bolsillo" y quien recibe dictados.

La tierra pertenece al pueblo. No al Estado.
Los precios de la vivienda no son el destino. Son el resultado de un Estado que posee la mayor parte de la tierra, gestiona un cártel de tierras y les vende su propia casa al doble de su precio. Zehut detendrá la especulación: la tierra volverá a sus verdaderos dueños, a quienes la protegen y construyen en ella un futuro.
En la práctica
- Disolución de la Autoridad de Tierras de Israel y su reemplazo por un modelo que aumente la oferta y libere tierras.
- Discriminación positiva para quienes sirven y para quienes llevan la carga.
- Detener los "precios cero" para quienes no mueven un dedo y a veces se unen al enemigo.

Sacamos al Estado de sus bolsillos
El problema en Israel no es que "no haya suficiente dinero". El problema es que la maquinaria estatal se lleva demasiado y asfixia la competencia, la iniciativa y las pequeñas empresas. Zehut devuelve el poder al ciudadano: menos regulación, menos aranceles, menos monopolios; más libertad para ganarse la vida y construir un futuro.
En la práctica
- Desmantelamiento de las barreras de importación y reducción de aranceles que encarecen la canasta.
- Guerra contra los monopolios y los cárteles – no con declaraciones y grandes palabras, sino con hechos.
- Simplificación dramática de la burocracia y la regulación.

La identidad es libertad. No coacción.
La identidad judía no es un "sector". Es la historia nacional que mantiene vivo a un país. Sin identidad, la sociedad se desmoronara, la soberanía se erosiona y el enemigo detecta debilidad. En el Israel de hoy nos vendieron una doble mentira: o un Estado judío = coacción, o libertad = borrar la identidad. Zehut propone un camino diferente: un Estado judío claro, con menos coacción y más libertad para el ciudadano. En Zehut hay espacio para todos: laicos, religiosos, ultraortodoxos, tradicionalistas, inmigrantes y estudiantes. El denominador común es la pertenencia, y la libertad de vivirla sin intermediarios y sin miedo.
En la práctica
- Reducimos la coerción en la vida del individuo – menos intervención del Estado en la vida personal, familiar y comunitaria.
- Fortalecemos la identidad judía en el espacio nacional – en los símbolos, la cultura, la educación y la conciencia de la soberanía.
- Cada reforma se somete a una doble prueba – si fortalece la identidad judía y si amplía la libertad del ciudadano.

Donde no hay identidad, no hay gobernanza
El Estado ha desaparecido de lugares enteros. La gente vive con miedo dentro de sus propios hogares. La extorsión (protection) se ha convertido en una rutina diaria, y las tierras nacionales son usurpadas mediante tomas hostiles. El abandono en el Néguev, Galilea y las ciudades mixtas no es el destino. Es el resultado de años de retirada, miedo y pérdida de identidad nacional. Zehut no viene a "gestionar" la anarquía; viene a resolverla: a restaurar la gobernanza en la práctica, con aplicación de la ley, seguridad personal y propiedad real de la tierra. La gobernanza es una condición para la seguridad. También es una condición para una vida normal y una vivienda a un precio razonable.


